domingo, 22 de mayo de 2011
Sus pinturas tienen una sobriedad melancólica, e incluyen caras de los últimos grandes amos, flotando a menudo en una calina difusa. Existe obra suya tanto en museos de México como en el extranjero. En lo que fuera el Convento de San Francisco de Almoloyan y de Asis (edificación del siglo XVI), de la ciudad de Zacatecas, se erige un museo que lleva su nombre; en él se exhibe su vasta colección de máscaras donadas por el propio artista.
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